¿Qué es una demencia?

Es un Síndrome clínico orgánico plurietiológico cuyos criterios diagnósticos según la Sociedad Española de Neurología son: Alteración de al menos dos de las siguientes áreas cognitivas: atención/concentración, lenguaje, gnosias, memoria, praxias, funciones visuoespaciales, funciones ejecutivas, conducta.

Estas alteraciones han de ser adquiridas, con deterioro de las capacidades previas del paciente comprobado a través de un informador fiable o mediante evaluaciones medibles. Han de ser objetivadas en la exploración neuropsicológica. Deben ser persistentes durante semanas o meses y constatadas en el paciente con nivel de conciencia normal.

Estas alteraciones provocan una limitación funcional de intensidad suficiente como para interferir en las actividades habituales del sujeto, vida laboral, social, ocupacional o de relación.

Las demencias más comunes son:

  • Enfermedad de Alzheimer.
  • Demencia Vascular.
  • Demencia Mixta (Enfermedad de Alzheimer con lesiones vasculares).
  • Demencia asociada a Enfermedad de Parkinson.
  • Demencia por Cuerpos de Lewy.
  • Degeneración lobular frontotemporal.

¿Qué es el Alzheimer?

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que ya se ha diagnosticado en nuestro país a más de 1.200.000 personas.

Tomó este nombre del doctor Alois Alzheimer, neurólogo alemán (1864-1915) que en 1906 observó cambios en el tejido cerebral de una mujer que había muerto por lo que se pensó que era una enfermedad mental extraña. Estos cambios anormales en el tejido cerebral son conocidos como signos característicos de esta demencia.

Esta enfermedad disminuye la capacidad de recordar, pensar y razonar, a largo plazo este deterioro conlleva una dependencia total del enfermo de sus cuidadores. Los síntomas varían según la fase evolutiva en la que se encuentre, pueden proceder de cualquiera de las tres grandes áreas sintomáticas o ámbitos alterados:

Déficit cognitivos (alteraciones de la memoria y otras capacidades mentales como atención, orientación, praxias, gnosias, lenguaje, capacidades ejecutivas, juicio y conciencia de enfermedad): siempre.

Trastornos psicológicos y del comportamiento (síntomas afectivos, delirios, alucinaciones, falsos reconocimientos e identificaciones, cambios de personalidad, trastornos del comportamiento (agresividad, actividad motora, conducta alimentaria y sexual, ritmo circadiano): no siempre.

Pérdidas funcionales (pérdida progresiva de la independencia en las actividades de la vida diaria): siempre. Tienen mayor fiabilidad que las quejas de memoria.

Los síntomas más frecuente de la EA son los despistes, especialmente de hechos rutinarios y bien aprendidos por el sujeto y que van más allá de no recordar el nombre de lugares o personas, no encontrar objetos u olvidar citas poco importantes. Se cometen fallos en la realización de tareas de rutina o hay errores en la asociación de conceptos evidentes.

¿Cómo se puede diferenciar los síntomas iniciales del Alzheimer de los olvidos habituales en personas de edad avanzada?

Mucha gente mayor se da cuenta de que su memoria no es tan buena como solía. Por ejemplo, tienen dificultad para recordar el nombre de personas conocidas, lo que iban a comprar o qué iban a hacer. Esto no significa que estén empezando a desarrollar la enfermedad e Alzheimer. Una persona que habitualmente es olvidadiza todavía puede recordar detalles relacionados con el asunto que ha olvidado. Así, puede olvidarse del nombre de su vecino, pero sabe que la persona de la que está hablando es su vecino. Las personas con Alzheimer olvidan no sólo detalles, sino el contexto completo. Pueden incluso tener problemas tales como cambios de comportamiento y pérdida en la capacidad para llevar a cabo las actividades de la vida diaria.

¿Qué signos pueden hacernos sospechar la existencia de esta enfermedad?

Uno de los cambios que a menudo aparecen en los estados iniciales de la enfermedad es que la persona parece diferente a quien es habitualmente. La persona parece menos capaz, menos involucrada y menos adaptable. Pierde interés en sus aficiones y pasatiempos; muestra pérdida de concentración; es incapaz de adoptar decisiones y evita cualquier tipo de responsabilidad. También se pueden notar comportamientos extraños, como que se prepara para ir a trabajar años después de que se haya retirado; o apreciar desorientación y extraños cambios de humor, como irritabilidad y recelos, que se pueden deber a que esa persona se da cuenta de que algo no va bien pero es incapaz de establecer dónde radica el problema.

Todos estos cambios son difíciles de determinar precozmente. Se suelen identificar más tarde, “echando la vista atrás”, y tratando de recordar cuáles fueron las primeras señales de la enfermedad. Link a la página El Alzheimer donde están los signos de alarma.

¿Difiere la enfermedad de Alzheimer de una persona a otra?

Afecta a cada persona de forma distinta. Aunque la enfermedad tiende a seguir el mismo patrón –un deterioro progresivo de las capacidades cognitivas y funcionales a lo largo de los años-, su impacto va a depender del estado del que parte la persona. Personalidad, condiciones físicas y situación social son factores importantes.

Algunas personas se van volviendo cada vez más complicados y es difícil vivir con ellos, mientras que otros se dulcifican y se vuelven más amables. Algunas personas con enfermedad de Alzheimer no tienen problemas de salud añadidos, mientras que otras tienen otras discapacidades que pueden hacer mucho más difícil su cuidado. Algunos pacientes cuentan con una situación social confortable, mientras que otros han de hacer frente a problemas familiares y financieros.

¿Cómo progresa por lo general la enfermedad?

El curso de la enfermedad no va a ser exactamente igual en dos pacientes. Ésta puede avanzar más rápidamente en unos que en otros, y nadie va a experimentar todos los signos y síntomas que enumeramos aquí.

Es importante puntualizar que la enfermedad va progresando gradualmente y que es muy raro que coincida exactamente con cada uno de los tres estados que se describen en esta página. Aun así, puede ser de ayuda echar un vistazo a los signos y síntomas típicos en el contexto de estos tres estados, ya que puede servir a los cuidadores para estar alerta de los problemas que pueden aparecer y hacer planes sobre futuras necesidades.

A menudo se pasa por alto el estado inicial de la enfermedad, que suele ser interpretado como “vejez” o parte normal del proceso de envejecimiento. Como el comienzo de la enfermedad es gradual, resulta difícil identificar exactamente su inicio. En estos momentos, la persona puede:

Mostrar dificultades con el lenguaje.

Experimentar pérdidas de memoria significativas, mostrando problemas sobre todo con la memoria a corto plazo.

Desorientarse en el tiempo y en el espacio.

Perderse en lugares familiares.

Tener dificultades a la hora de tomar decisiones.

Perder iniciativa y motivación.

Mostrar signos de depresión y agresividad.

Mostrar una pérdida de interés en sus aficiones y pasatiempos.

A medida que la enfermedad va progresando, los problemas se van haciendo más evidentes. La persona con Alzheimer tiene dificultades en su vida diaria y:

Se vuelve muy olvidadiza, especialmente con los asuntos recientes y los nombres de las personas.

No se las puede arreglar viviendo sola sin problemas.

Es incapaz de cocinar, limpiar, hacer la compra.

Necesita ayuda para su higiene personal, incluyendo ir al servicio, bañarse o lavarse.

Necesita ayuda para vestirse.

Tiene dificultades cada vez mayores para hablar.

Vagabundea y a veces se pierde.

Muestra varias anormalidades de comportamiento, tales como agresividad sin que medie provocación o seguir constantemente al cuidador por toda la casa.

Puede experimentar alucinaciones.

Esta etapa se caracteriza por una total dependencia e inactividad. Los trastornos de memoria son muy serios y el deterioro físico de la enfermedad se hace más evidente. La persona puede:

Tener dificultades para comer.

No reconocer a sus parientes, amigos y objetos familiares.

Tener dificultades para comprender o interpretar cualquier cosa.

Ser incapaz de orientarse en su propia casa.

Tener dificultades para caminar.

Sufrir incontinencia total o parcial.

Mostrar comportamientos inadecuados en público.

Estar confinado a una silla de ruedas o a la cama.

Pérdida de memoria que afecta a la capacidad laboral.

Dificultades en tareas familiares.

Problemas de lenguaje.

Desorientación en tiempo y lugar.

Pobreza de juicio.

Problemas de pensamiento abstracto.

Perder cosas, colocarlas en lugares inapropiados.

Cambios de conducta.

Cambios de personalidad.

Pérdida de iniciativa.


¿Qué hacer si veo estos síntomas en mi familiar?

Acude a tu medico de  Atención primaria  e infórmale de tus sospechas para que puedan comenzar a realizar las pruebas necesarias para un correcto diagnóstico  y así ralentizar el deterioro  tanto cognitivo, funcional  como abordad los problemas emocionales y/o conductuales que puedan aparecer.

Normalmente, será derivado a Neurología , donde le harán pruebas  que puedan dar el diagnostico principal.